Chapuzón en el arte francés del siglo XIX

24 02 2008

El museo de la piscina de Roubaix es una verdadera curiosidad que merece que le dediquemos algunas horas de nuestro viaje a Francia. Incluso podemos acercarnos al norte de Francia y alojarnos en algún hotel barato en Roubaix. La visita nos seducirá por sus interesantes colecciones y también por el lugar que lo alberga. El museo de Arte e Industria de Roubaix está instalado en una antigua piscina Art Déco extraordinariamente rehabilitado. Antigua piscina municipal contraída entre 1922 y 1932 por el arquitecto Albert Baert a petición del alcalde Jean Lebas. El interior del edificio es de gran belleza, combinando el estilo bizantino con la tendencia del momento de su construcción.

piscina-roubaix.jpgEl compromiso de la población con este lugar público y la belleza del complejo prohíben la demolición, convirtiendo el lugar es un museo. La fachada presenta formas rectilíneas que combinan el hormigón y el vidrio. Detrás una gran pared de ladrillo perteneciente a una fábrica perteneciente a la industria textil Hannart-Prouvost, que recuerda el carácter industrial de la ciudad de Roubaix.

El extenso vestíbulo conserva la piscina central, cubierta de bonitos mosaicas y cabinas de ducha a dos niveles. La zona alberga colecciones permanentes y temporales. Vidrieras multicolores dan una gran luminosidad al espacio. El agua está siempre presente, en forma de fuentes y la sensación de estar en una piscina está conseguida a base de un ambiente sonoro compuesto de gritos y ruidos de chapuzones en el agua. Las obras, de diferente importancia y materiales fueron realizadas por la escuela francesa de escultura de mediados del siglo XX.

Junto a la piscina, las colecciones de arte, esencialmente pinturas están colocadas en el resto de habitaciones. Los diferentes baños se organizan alrededor de un precioso jardín botánico. Esta disposición en forma de claustro recuerda la intención de Baert, de basarse en una abadía cisterciense para este proyecto arquitectónico. Las obras de arte están organizadas de forma cronológica y temática; en parte consagradas al pintor de Roubaix Jean Paul Weertz. Entre los artistas expuestos también están presentes las famosas esculturas de Camille Claudel.

Detrás de los vestuarios que rodean a la piscina podremos descubrir las colecciones de arte aplicado. Estas colecciones suponen todo un repaso a la actividad industrial de la ciudad, fundamentalmente textil. Por eso encontraremos ocho mil catálogos de muestras y cincuenta mil tejidos de confección y mobiliario industrial. El museo dispone de un restaurante, una biblioteca y un auditorio.


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