San Petersburgo, la otra capital rusa
26 02 2008Perlas arquitectónicas de estilo barroco, iglesias que parecen mágicas, palacios, fuentes, jardines, canales, y esas famosas “perspectivas” que cruzan la ciudad… En cada esquina, San Petersburgo revela un nuevo decorado. En la ciudad hubo dos revoluciones y en la atmósfera de la ciudad se respira el lujo de los zares y la impresión del siglo de las luces. A unas pocas horas en avión, podemos llegar a un destino perfecto para los enamorados del arte y de la historia. Puedes reservar un hotel en San Petersburgo a un precio económico.
La plaza roja de San Pertersburgo, con sus múltiples colores y sus monumentos imponentes dan cuenta de su historia, no queda más remedio que dejarse llevar por el encanto de la Plaza Roja. Si tienes que elegir visitar un solo museo no debes perderte el Ermitage, con una colección de pinturas que subirían los colores al Louvre y al British Museum. Pero sobre todo es necesario descubrir los iconos religiosos y el folclore de esta capital rusa.
Si te estás planteando organizar un viaje a Rusia es conveniente que aprendas algunas frases y expresiones usuales del idioma, vale con lo típico: buenos días, gracias, sí, no, dónde se encuentra, cómo llego a… Ten en cuenta que ni siquiera en los hoteles internacionales el inglés es un idioma corriente. Como posiblemente no sepas leer el alfabeto cirílico es conveniente que tengas escrito en ese alfabeto la dirección del hotel en el que te alojas.
Bajo ningún concepto se te ocurra alquilar un coche, las indicaciones son totalmente incomprensibles y las carreteras caóticas, los conductores se comportan de una manera confusa y los policías pueden ponerte multa por alguna razón desconocida… Hay mil razones para no conducir en Rusia, pero la más convincente es que San Petersburgo puede recorrerse a pie. La red de transporte público funciona perfectamente: metro, tranvía, autobús e incluso barco.
Foto: San Petersburgo