El Parque de Vigeland es uno de los rincones con más encanto y el más famoso de toda Noruega. Se encuentra ubicado en el interior del Frognerparken situado al oeste del centro de Oslo. Este lugar supera con creces el concepto clásico de zona verde ya que además de ello es un autentico museo al aire libre. No en vano es también conocido como el Parque de las esculturas.
Si viajas a Oslo seguro que te fascinará adentrarte en un espacio como este en el que más de 200 esculturas te animan a encontrarte cara a cara con el arte al aire libre. La entrada al parques gratis y está abierto día y noche así que no tendrás ningún problema en visitarlo.
El genial inventor de un espacio así fue precisamente el escultor que da nombre al parque Gustav Vigeland. Seguro que no imaginaba que este lugar se convertiría es uno de los más visitados de la capital noruega. Aquí encontraremos más de 320 hectáreas diseñadas para disfrutar que se estructuran en torno a cinco áreas diferenciadas: la cancela de la entrada, el puente, la fuente, el monolito y la rueda de la vida.
Paseando por este mágico espacio encontraremos un sinfín de esculturas a través de las cuales el autor quiso representar escenas de la vida cotidiana. Por ello nos toparemos constantemente con esculturas relativas a la familia, la infancia, la adolescencia, la edad adulta y la vejez. Seguro que te encantará fotografiar una escultura como la Rueda de la Vida en la que siete figuras humanas de distinta edad se dan la mano formando un círculo.
Digno de ver es el famoso Monolito del parque. Es un espectacular bloque de granito de 17 metros de altura esculpido con 121 figuras humanas desnudas y entrelazadas. Realmente impresionante.
A mano izquierda caminando hacia el monolito y sobre el puente encontramos otra de las esculturas más famosas y originales del parque: el niño enojado. La leyenda cuenta que es el propio hijo del escultor. Pasear por este parque será una experiencia fascinante y una manera divertida y alternativa de recorrer un museo.
Foto: Trebz.